Sábado 23 de Junio de 2018
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3 de Febrero de 2014
Los nuevos aceleradores lineales acortan la radioterapia hasta en un 75 por ciento
Este sistema instalado en la Comunidad de Madrid ya ha tratado a casi un centenar de pacientes
La misma dosis de radioterapia, pero en muchas menos sesiones, con mayor precisión y con menos efectos secundarios para los pacientes. 

La misma dosis de radioterapia, pero en muchas menos sesiones, con mayor precisión y con menos efectos secundarios para los pacientes. El 4 de febrero, coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer, se cumplen los siete primeros meses de funcionamiento del primer acelerador True Beam instalado en la Comunidad de Madrid, una nueva tecnología contra el cáncer que, según los expertos, configurará en los próximos años un nuevo paradigma en el abordaje de esta enfermedad.

En estos primeros meses de funcionamiento el acelerador ha permitido a los pacientes con tumores complejos de la Unidad de Integral de Oncología Radioterápica de la Clínica La Luz beneficiarse del llamado hipofraccionamiento, es decir, de una reducción considerable del número de sesiones de irradiación, lo que ha hecho posible acortar el tiempo del tratamiento hasta en un 75 por ciento en algunos casos, con todo lo que esto supone en términos de reducción de efectos secundarios para los enfermos.

Aunque cada caso presenta particularidades distintas, en términos generales este nuevo acelerador de partículas, que permite incluso el tratamiento de enfermos con metástasis en fases iniciales con expectativas de curación, ha hecho posible reducir en un 33 por ciento las sesiones de tratamiento del cáncer de mama (de 30 a 20 sesiones); en un 25 por ciento los de próstata (de 40 a 30) y en un 76 por ciento en los cerebrales y de pulmón (de 30 a sólo siete sesiones).

Aparte de contar con un haz de radiación enormemente preciso (con una desviación inferior al milímetro), este sistema cuenta con dos poderosas técnicas que permiten optimizar el tratamiento en cada caso: los sistemas de gating respiratorio y el RapidArc. El primero de estos sistemas, el gating, permite sincronizar la respiración del paciente (que inevitablemente provoca el movimiento del tejido tumoral) con la administración de las dosis de radiación, reduciendo por tanto al máximo los daños en los tejidos circundantes, y en especial en órganos vitales del paciente, como ocurre en el caso del cáncer de mama y el corazón.

“En el cáncer de mama, al sincronizarse el acelerador con el movimiento respiratorio del paciente, irradiamos siempre en el momento del ciclo del movimiento en el que la mama está más alejada del pulmón y el corazón. Esto, unido a que el acelerador está diseñado para irradiar volúmenes cada vez más pequeños de tejido, nos permite reducir al mínimo la dosis en los tejidos adyacentes”, explica la doctora Rosa Meiriño, especialista en oncología radioterápica de La Luz. 

Más rapidez y precisión

Pero esta tecnología incluye un segundo sistema que va en la misma línea de minimizar los efectos secundarios en el paciente mientras se acorta el tratamiento. Se trata del llamado RapidArc, una técnica de administración de dosis que “permite conformar de una forma mucho más precisa el haz de radiación y resuelve los problemas que muchas veces surgen por la movilidad de los tejidos internos del paciente, y todo ello además de una forma enormemente rápida”, explica la doctora Meiriño.

“Contar con el RapidArc, en términos de rapidez, es como dispararle al cáncer con una ametralladora en vez de que con una pistola”, añade la especialista, que recuerda que el tubo de rayos X de última generación que lleva instalado el acelerador para el control del posicionamiento del paciente permite obtener imágenes en tres dimensiones en un 60 por ciento menos de tiempo y con una tasa de radiación un 25 por ciento menor. “Es como un GPS optimizado que reconoce y relocaliza el tumor o la zona de tratamiento inmediatamente antes de emitir la radiación curativa”, añade.

En definitiva, para los especialistas en oncología radioterápica de La Luz, el sistema True Beam supone un “cambio de paradigma” respecto a la actual forma de entender y aplicar la radioterapia, ya que el nivel de precisión y exactitud alcanzados con esta nueva tecnología y la reducción en los tiempos de administración del tratamiento permiten avanzar hacia los tratamientos de dosis única, siendo más efectivos en determinadas patologías y consiguiendo un mayor confort para el paciente al reducir la duración del tratamiento de varias a unas pocas semanas.





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